Sesión 05

La quinta sesión del curso "Cómo comenzar una iglesia" aborda uno de los aspectos más fundamentales de una iglesia del Nuevo Testamento: el evangelismo personal. Basándose en Efesios 4:11-14, esta lección profundiza en el propósito de la obra del ministerio, que consiste en perfeccionar a los santos y edificar el cuerpo de Cristo a través de la evangelización activa y el discipulado. A lo largo de la sesión, se recalca la importancia de convertir una iglesia en una comunidad ganadora de almas, alineada con el plan de Dios para alcanzar al mundo con el Evangelio.

1. El propósito de la iglesia: perfeccionar a los santos

Efesios 4:11-14 establece que Dios constituyó a apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros "a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio". El objetivo principal de la iglesia no es simplemente predicar el Evangelio dentro de sus paredes, sino equipar a los creyentes para que sean ellos quienes lleven el mensaje de salvación al mundo. Esto implica enseñar, inspirar y entrenar a los miembros para que participen activamente en el evangelismo personal, alcanzando a las personas donde están.

2. De iglesias evangelísticas a iglesias ganadoras de almas

La lección hace una distinción clave entre iglesias evangelísticas e iglesias ganadoras de almas:

  • Iglesias evangelísticas: Se enfocan en predicar el Evangelio a través de cultos y actividades dentro del templo. Los miembros invitan a inconversos a asistir a la iglesia para que escuchen el mensaje de salvación.

  • Iglesias ganadoras de almas: Van más allá de invitar a las personas al templo. Los miembros están comprometidos a llevar el Evangelio de manera personal a los perdidos, en sus casas, trabajos o lugares públicos.

Aunque predicar el Evangelio dentro de la iglesia es importante, confiar únicamente en este método limita el alcance de la misión. Según estadísticas mencionadas en la sesión, solo el 2% de la población mundial podría caber en todos los templos de todas las religiones. Por lo tanto, no es posible alcanzar al mundo si el Evangelio se predica exclusivamente dentro de las iglesias.

3. El ejemplo de las iglesias del Nuevo Testamento

La iglesia primitiva, especialmente la de Jerusalén en el libro de Hechos, es presentada como un modelo de una iglesia ganadora de almas. En Hechos 5:42, se menciona que los discípulos enseñaban y predicaban a Cristo "todos los días en el templo y por las casas". Es importante notar que el "templo" en este contexto no se refiere a una iglesia, sino al lugar central de reunión en la ciudad, donde se llevaban a cabo actividades religiosas, civiles y sociales. Esto muestra que los discípulos llevaban el mensaje del Evangelio más allá de las reuniones eclesiásticas, llegando a las personas en su vida cotidiana.

4. El rol del pastor en el evangelismo

El pastor tiene un papel crucial en el desarrollo de una iglesia ganadora de almas. Más allá de predicar desde el púlpito, debe liderar con el ejemplo, participando activamente en el evangelismo personal. La frase "todo sube o baja conforme al liderazgo" subraya que el compromiso del pastor con el evangelismo influye directamente en la actitud de los miembros hacia este mandato bíblico.

Un pastor no solo debe predicar sobre ganar almas, sino también practicarlo de manera visible. Según la lección, el pastor no está exento de esta responsabilidad; no solo debe cuidar al rebaño, sino también ser una oveja que da fruto al llevar a otros a Cristo.

5. Desafíos comunes y excusas en el evangelismo

Durante la sesión, se identifican algunas excusas comunes que los cristianos, incluidos los pastores, utilizan para evitar involucrarse en el evangelismo personal:

  1. "No tengo el don de evangelismo": El evangelismo no es un don, sino un mandato para todos los creyentes.

  2. "Es el trabajo del pastor": Aunque el pastor debe liderar con el ejemplo, todos los cristianos son llamados a ganar almas.

  3. "Mi iglesia está bien sin evangelismo": Una iglesia que no gana almas no cumple con su propósito bíblico y está perdiendo oportunidades de impactar vidas.

6. La urgencia del evangelismo

La necesidad de ganar almas es presentada como la prioridad más urgente del mundo. Aunque problemas como pandemias o crisis sociales son importantes, ninguna necesidad es mayor que la salvación de las almas. El Evangelio tiene el poder de transformar vidas y resolver los problemas más profundos de la humanidad. Por ello, se enfatiza que cada creyente debe asumir su responsabilidad personal de compartir el Evangelio.

7. Transformando la cultura de una iglesia

Es más fácil establecer una cultura ganadora de almas en una iglesia nueva que transformar una ya existente. Por eso, los pastores que inician una iglesia deben enseñar desde el principio la importancia del evangelismo personal. Al hacerlo, se crea un ambiente donde ganar almas se convierte en algo natural y normal para los miembros.

Para los pastores que asumen iglesias ya establecidas, es fundamental asegurarse de tener la libertad de implementar una filosofía bíblica de evangelismo y de inspirar a los miembros a participar activamente.

8. Ganar almas: una obediencia, no un método

La lección concluye enfatizando que ganar almas no es simplemente un método para hacer crecer la iglesia, sino un acto de obediencia a Dios. La responsabilidad de cada cristiano es presentar el Evangelio, independientemente de si esa persona termina asistiendo a la iglesia o no. El enfoque no debe ser únicamente el crecimiento numérico, sino el cumplimiento del mandato de Cristo de predicar el Evangelio a toda criatura.

Conclusión

La sesión 5 destaca que el propósito del ministerio es perfeccionar a los santos para que cumplan su responsabilidad de llevar el Evangelio al mundo. Al transformar las iglesias en comunidades ganadoras de almas, no solo se impacta a las personas localmente, sino que también se contribuye a la gran comisión de alcanzar a todas las naciones. Un pastor comprometido con el evangelismo personal inspira a sus miembros a hacer lo mismo, creando una iglesia vibrante, obediente y alineada con el plan de Dios.

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